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Suzuki Swift Sport |
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¿Te acuerdas de cuando eras pequeño y no tenías carnet de conducir? Tu única opción era rogar a tu padre para que te llevase a una pista de karting, y quitarte el “mono” de tener un volante entre las manos.
Muchos de vosotros -por
edad y afición al mundo del motor sobre cuatro ruedas- seguiréis
considerando esta forma, como la única para poder conducir y sentir
el placer de ser dueños de vosotros mismos. Otros más afortunados,
tendréis vuestro propio vehículo para desplazaros -pero siempre
sujetos a las normas de la DGT-.
Tras una apariencia amable y coqueta se esconde su lado
oscuro, un motor de sonido agudo al ir tranquilo que se torna ronco
cuando la aguja de las revoluciones sube -y lo hace con facilidad-.
El concepto que defiende este pequeñín no es otro que el de la
deportividad pura, entendida por un motor atmosférico montado sobre
un conjunto que ronda los 1.000 kg y que no llega a los cuatro
metros de longitud, en el que las suspensiones son firmes y el
cambio está bien escalonado.
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