SEAT  LEON  CUPRA

     

     

Aún no ha llegado a los concesionarios, pero he tenido el privilegio de probar el coche de calle más potente de la historia de Seat. El todopoderoso León Cupra esconde bajo su capó nada más y nada menos que un superdotado corazón de 240 cv de potencia. Una fiera hambrienta se ha escapado del circuito para ganar en el asfalto más exigente la carrera que hasta ahora se disputaban el Ford Focus ST, el Megane F1 Team, el Golf GTI y el Mazda 3 MPS.
     

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Sin casi prestarle atención al diseño exterior, me acomodo rápidamente en sus imponentes backets que recogen mi cuerpo como un guante de seda, aunque para tallas grandes pueden resultar justitos. De un simple vistazo me llaman la atención los pilares y el techo revestidos en negro y el logo CUPRA que se sucede en el volante de piel, el pomo del cambio, los paneles de la instrumentación en blanco y los pedales metálicos, pero… ¡Estoy loco por escuchar como rugen esos 240 caballos!

 

     

Giro la llave de contacto y el regalo para los oídos es una acústica mejorada gracias a un nuevo sistema de escape que los técnicos de Martorell han bautizado como Seat Engine Sound y que genera un gravísimo ronroneo del motor a bajas revoluciones. Esta rítmica melodía se convierte en un rugido feroz al hundir mi pie derecho en el acelerador. ¡He despertado a la bestia! Sin esperar más me dirijo rápidamente a buscar un puerto de montaña en el que pueda domarla, pero antes de llegar me doy cuenta de que es realmente mansa. Le busco las cosquillas en curvas reviradas y pasa por ellas sin despeinarse lo más mínimo. Se agarra a ellas como yo a su volante… y es que cuando me hagan bajar de este coche voy a llorar como si a un niño le quitasen un caramelo.

Una vez que me he divertido lo suficiente, me bajo de la “máquina” para fijarme en su agresiva imagen que los diseñadores de Seat han buscado acentuar con el logo CUPRA de su portón, su característica salida de aire ovalada, los retrovisores negros, su parachoques delantero con unas sobredimensionadas tomas de aire y la moldura de color negro del trasero al más puro estilo León WTCC. Los frenos no sólo aportan con su color rojo deportividad al León Cupra, sino que muerden bien para ajustar la distancia de frenado gracias a unas generosas pinzas de 17” y 345 x 30 mm delante, y 16” y 286 x 12 mm detrás. Unas pinzas de ese tamaño sólo las podían soportar las llantas de 18” de cinco radios dobles que monta de serie y que calzan unos neumáticos de 225/40.