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Un
Freelander 2 td4 E es más caro que modelos como el SsangYong Actyon
200 Xdi, el Honda CR-V 2.2 i-CTDi o el Toyota RAV4 2.2 D4-D de 136
CV, si bien es más potente que todos ellos. Un KIA Sorento de 170 CV
es algo más barato y está mejor equipado, pero no puede llevar
control de estabilidad, dispositivo que trae de serie el Land Rover.
Un
Toyota RAV4 2.2 D4-D de 177 CV o un BMW X3 2.0d cuestan más
(relación de modelos similares al Freelander 2 td4, ordenada por
precio).
Por tamaño es similar a un Jeep Cherokee o un Suzuki Grand Vitara de
5 puertas; un Nissan X-Trail o Toyota RAV4 son algo más cortos. Sólo
hay carrocería de cinco puertas (el anterior Freelander tenía
también de tres), de mayor tamaño que la anterior: ahora es 77 mm
más largo (4.500 mm), 101 mm más ancho (1.910 mm, 2.180 con los
retrovisores) y 23 mm más alto (1.740 mm o 1.820 mm si lleva los
raíles de carga en el techo). La batalla también ha aumentado, ya
que ha pasado de 2.557 mm a 2.660 mm.
El habitáculo destaca por la anchura disponible, mayor que la de
cualquiera de sus alternativas. La altura es suficiente para
personas de algo más de 1,90 m y el espacio para las piernas es,
según nuestras mediciones, menor que en otros todo terreno de su
tamaño, tanto delante como detrás.
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Las plazas traseras están más elevadas que las delanteras para que
sus ocupantes tengan mejor visión de la carretera. Estos asientos no
pueden desplazarse longitudinalmente, como sí sucede en el Honda
CR-V o el Toyota RAV4.
El maletero tiene una capacidad de 755 l hasta el techo; Land Rover
no ha dado el dato hasta la cortinilla que lo cubre. Nosotros lo
hemos medido y tiene espacio para introducir un plano rectangular de
100 cm de ancho por 76 de profundo. La altura hasta la cortinilla es
42 cm.
El
interior transmite una sensación de calidad. |
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Por su diseño y la ubicación de los mandos, el salpicadero recuerda
al del Range Rover Sport (prueba de la versión Supercharged). Los
materiales presentan buen aspecto y los ajustes, en general, son
correctos.
Los asientos delanteros son cómodos y recogen bien el cuerpo en las
curvas. El volante tiene regulaciones en altura y profundidad. La
visibilidad es buena gracias a una posición de conducción elevada y
al generoso tamaño de los retrovisores exteriores.
Inicialmente, el Freelander 2 está a la venta con dos motores
diferentes, uno de gasolina de 233 CV y otro turbodiésel de 160 CV,
ambos colocados transversalmente (más información técnica). Si bien
la diferencia de prestaciones (según los datos facilitados por la
marca) es notable, es carretera abierta no es tan grande.
Por suavidad de funcionamiento y sonoridad, el de gasolina es mejor.
La diferencia, no obstante, es más pequeña de la que hay en otros
todo terreno entre sus versiones gasolina o Diesel; ésto es así más
por mérito del Diesel que por demérito del de gasolina.
El motor de gasolina tiene seis cilindros en «V» y es el que ha
estrenado el Volvo S80. Con él, el Freelander 2 alcanza una
velocidad máxima de 200 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 8,9 s. El
consumo medio es 11,2 l/100 km. Este motor va acoplado a un cambio
automático de seis velocidades «CommandShift» (Aisin Warner AWF21),
que tiene posibilidad de manejo secuencial y un programa deportivo
de muy buen resultado.
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El
Diesel es un cuatro cilindros de 2,2 l de cilindrada que da 160 CV,
semejante al que llevan el Citroën C5 o el Peugeot 407 de 170 CV.
Este motor puede ir asociado a una caja manual de seis velocidades,
con la que tiene un consumo medio de 7,5 l/100 km y alcanza 100 km/h
desde parado en 11,7 s; la velocidad máxima es 181 km/h. La relación
entre potencia, prestaciones y consumo es normal (tabla
comparativa). A partir de la primavera de 2007 podrá llevar también
la automática que tiene el de gasolina.
Independientemente del motor, el cambio automático de seis
velocidades me parece totalmente recomendable por lo acertado de su
funcionamiento. |
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La
carrocería es de tipo monocasco. El coeficiente de resistencia
aerodinámica no ha mejorado: 0,39, un valor algo alto si lo
comparamos con el de un RAV4, que es 0,31. El peso homologado es
1.770 kg y su rigidez torsional 27.000 Nm/grado, la misma que el
nuevo BMW X5 y sólo superada por el Porsche Cayenne y el Range Rover
La suspensión es independiente en los dos ejes, con muelles
helicoidales. La distancia libre hasta el suelo es 210 mm, un valor
muy bueno en un todo terreno ligero (un Suzuki Grand Vitara, que es
de los mejores, tiene 200 mm) y puede vadear hasta 500 mm de altura
de agua.
El Freelander 2 es un tracción delantera con un eje trasero
conectable automáticamente mediante un embrague multidisco «Haldex».
En condiciones de buena adherencia y circulando en línea recta, el
Freelander 2 es prácticamente un tracción delantera (sólo se envía a
las ruedas traseras una pequeña parte de la fuerza total, alrededor
del 8 por ciento); en el Volkswagen Passat 4Motion, que tiene
también un Haldex con esta función, el reparto a las ruedas traseras
en esa misma situación es del 10 por ciento del total. El tiempo
necesario para que el embrague se llegue a acoplar completamente es
150 ms.
En el Freelander 2, este dispositivo tiene una función que precarga
el embrague para que en el momento del arranque esté acoplado el eje
trasero al delantero. Land Rover no dice si es un acoplamiento total
o hay cierto resbalamiento (hacen más fuerza las ruedas delanteras).
Haldex llama a este sistema «PreX», que también utiliza Volvo en el
XC90. No hay diferenciales bloqueables, es el control de tracción el
encargado de frenar las ruedas que patinen. El Freelander 2 tampoco
tiene reductora.
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Para facilitar la conducción del coche fuera del asfalto, Land Rover
ha equipado a este modelo con el «Terrain Response» (excepto en la
versión menos equipada), un mando que permite seleccionar el tipo de
superficie sobre la que se está circulando (imagen). Al hacerlo, una
centralita gestiona de forma automática los controles electrónicos
del coche relacionados con la conducción. Este mando también lo
tienen el resto de modelos de la marca, aunque su funcionamiento no
es igual, entre otros motivos porque el |
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Freelander 2 no tiene diferencial central, bloqueos de los
diferenciales, reductora o suspensión variable en altura (más
información de este dispositivo en el Land Rover Discovery 3 TDV6
2.7).
La
dirección es de cremallera y sólo hay 2,6 vueltas entre tope y tope.
Los frenos son de disco, ventilados delante y detrás. Los traseros
son de 320 mm de diámetro, los delanteros cambian en función del
motor. De este modo, la versión Td4 (motor Diesel) lleva unos discos
delanteros de menor tamaño, 300 mm, que los traseros; el de gasolina
lleva unos mayores, de 360 mm.
Las llantas tienen un tamaño que varía, según la versión, de 16 a
19". El neumático de menor tamaño es de medidas 215/75R16, mientras
que el de mayor es 235/55R19 (pensado para carretera).
El equipamiento de serie incluye siete airbags (incluido uno de
rodillas para el conductor), control de estabilidad y un botón de
arranque sin llave.
Hay dos tipos de faros delanteros: halógenos, con lentes de
policarbonato resistentes a los impactos y arañazos, o unos de xenón
para cortas y largas. Estos últimos podrán tener alumbrado en curva.
En cada faro hay una membrana del material «Gore-Tex» que permite la
ventilación pero no el paso del agua e impide la condensación en
vadeos.
Otros elementos de equipamiento que puede tener, según la versión,
son: conexión automática de luces y limpiaparabrisas, programador de
velocidad, climatizador de doble zona con filtro antipolen, techo
solar panorámico deslizante, ayuda al aparcamiento delante y detrás,
navegador con DVD y pantalla táctil en color, manos libres Bluetooth,
equipo de sonido Alpine con «Dolby Prologic IIx» y doce altavoces o
radio digital.
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