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Para completar este ambiente “racing” se incorporan detalles
específicos como faldones, alerones y llantas especialmente
diseñadas para la ocasión. En fin lo que se estila siempre
en estos casos y que nos encanta ver, ya que todos estos
“adornos” hacen reconocible una versión emocional incluso
para los menos entendidos, y además aportan carácter y
dinamismo.
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Ambos
nos hacen recordar a sus antecesores: El Polo G40 de
115 cv -y anteriores versiones GTI con 120 y 125 cv
que llegaron después- y el Ford Fiesta XR2i. Coches
en los que sólo tenías lo esencial. ¡Potencia! En la
actualidad todos los segmentos han crecido y un
utilitario de hoy, hace diez años, podía haber sido
casi un compacto.
Esto no
significa que falte carácter a la hora de pisar a
fondo, pero si es probable que, para los que busquen
sensaciones extremas, sobre algo de peso. Tanto el
VW Polo GTI como el Ford Fiesta ST sobrepasan los
1.000 kg (1.164 para el primero y 1.062 para el
segundo). |
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Para
compensar encontramos motores rabiosos de reacciones, con
suspensiones deportivas que aportan aplomo al conjunto, y
que resultan muy ágiles y divertidos para la conducción
diaria, sin dejar de lado la seguridad. Una buena forma de
acercar la conducción de carreras a todos los públicos,
siempre que se esté dispuesto a gastar -como mínimo- los
16.680 euros que cuesta el ST, o los 21.650 euros del
exclusivo GTI.
Dos bólidos
en toda regla deseados por los más jóvenes y añorados por
los que no lo son tanto. Máquinas de emociones fuertes. ¡Os
presentamos las versiones vitaminadas del Volkswagen Polo y
el Ford Fiesta!


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